LLA deja atrás un Congreso hostil y abre una nueva etapa: negociar para aprobar las reformas de Milei

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Maximiliano Luna

“Con este Congreso, no tengan dudas de que vamos a ir hasta el hueso para hacer de la Argentina el país más libre del mundo”. El presidente Javier Milei cerró el año con tono eufórico tras la aprobación del Presupuesto 2026 y la ley de Inocencia Fiscal. Tras un período de sesiones ordinarias donde sufrieron muchas más derrotas que victorias parlamentarias, los libertarios encaran el 2026 vigorizados en todos sus flancos y apuestan a hacer valer la nueva relación de fuerzas para aprobar una ambiciosa agenda de reformas estructurales. La primera batalla será la reforma laboral, en los primeros días de febrero.

El panorama luce alentador para La Libertad Avanza. No solo porque la victoria electoral de octubre le permitió revertir su situación de minoría parlamentaria -pasó de 37 a 95 diputados y de 6 a 21 senadores-, sino porque la oposición quedó fragmentada y sin liderazgos claros, y porque además durante diciembre logró afianzar un nuevo esquema de negociación política, encabezado por Patricia Bullrich, Diego Santilli y Martín Menem, que trajo buenos resultados.

El Gobierno dejó atrás el “principio de revelación” que truncaba muchas negociaciones para recurrir a prácticas más habituales de la “rosca” política. Por intermedio del ministro del Interior Diego Santilli, los gobernadores aliados recibieron miles de millones de pesos en concepto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), adelantos de coparticipación, avales para tomar deuda por su cuenta y hasta la promesa de reformar la ley de Glaciares (un reclamo de las provincias mineras). Sus votos fueron claves para que el Gobierno cierre el año con dos victorias en el Congreso

En la misma sintonía, Martín Menem en Diputados y Patricia Bullrich en el Senado aceptaron los artículos que la oposición rechazó en pos del objetivo de fondo: que Milei tuviera su primer Presupuesto tras dos años con prórrogas. La ex ministra de Seguridad tampoco dudó en posponer para febrero el debate de la reforma laboral para seguir negociando y no correr riesgos innecesarios. Todo parece indicar que la lógica del “todo o nada” quedó relegada.

No obstante, durante los debates de diciembre el Gobierno también se vio beneficiado por el incierto rumbo de la oposición. El peronismo no solo perdió la primera minoría en Diputados y quedó mucho más lejos del quórum en el Senado, sino que atraviesa interminables internas y constantes amenazas de rupturas que le quitan poder de fuego.

Por su parte, los gobernadores de Provincias Unidas todavía no definen si adoptarán un perfil netamente opositor o colaboracionista con el Gobierno. De hecho, el debate del Presupuesto dejó expuestas esas inconsistencias y el interbloque no tuvo una posición unificada. Algo similar ocurre con la UCR, que además de haber quedado reducida a su mínima expresión en Diputados, con solo 6 bancas, deberá encontrar la forma de permanecer relevante.

Por otro lado, los gobernadores de Tucumán, Catamarca, Salta, Misiones, Neuquén, San Luis, San Juan y Santa Cruz dejaron en claro que están dispuestos a negociar su apoyo a cambio de bienes tangibles, ya que las cuentas provinciales los inclinan naturalmente al pragmatismo.

El gobernador de Salta Gustavo Sáenz y de Tucuman Osvaldo Jaldo

A pesar de los últimos éxitos, el saldo parlamentario de año que terminó fue netamente negativo para Milei. Entre marzo y noviembre del año pasado se sancionaron apenas once leyes -el número más bajo de la última década- y solo dos fueron impulsadas por el oficialismo. Durante todo 2025 la oposición controló la agenda y logró aprobar aumentos para universidades, de jubilaciones, para los hospitales pediátricos y para el área de discapacidad, también modificó la forma de reparto de los Aportes del Tesoro Nacional y del impuesto a los combustibles líquidos.

El Presidente tuvo que recurrir al veto en siete oportunidades para bloquear todos los proyectos que a su entender ponían en riesgo el equilibrio fiscal, pero la oposición logró revertir tres de esos vetos (discapacidad, universidades y Garrahan).

Pero la dinámica se invirtió después del 10 de diciembre, con el recambio legislativo. El Gobierno ya logró aprobar dos (Presupuesto e Inocencia Fiscal) de los seis proyectos que envió al Congreso para tratar en sesiones extraordinarias y tiene buenas expectativas para el resto del verano. En febrero comenzarán los debates de la reforma laboral, los cambios a la ley de Glaciares, la reforma penal (todavía no se conocen detalles del texto) y la nueva regla fiscal que apunta a prohibir el déficit fiscal.

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