Tenía la pelea perdida, pero un mensaje lo motivó y superó por nocaut a su rival en el último round para ser campeón del mundo

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El púgil estadounidense Brandon Figueroa se proclamó nuevo campeón pluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al lograr un nocaut sobre Nick Ball en el duodécimo asalto, en una velada celebrada en el M&S Bank Arena de Liverpool. La definición dejó al público local en absoluto silencio y alteró los planes de celebración para el boxeo británico.

La pelea, que generó gran expectativa desde el pesaje oficial, enfrentó a dos boxeadores de características físicas opuestas. Nick Ball, británico y hasta ese momento invicto, marcó 56,74 kilos y una estatura de 1,57 metros, mientras que Brandon Figueroa presentó 56,78 kilos y 1,75 metros de altura. El evento llevó por nombre A Tall Order, reflejando la diferencia de estaturas entre ambos contendientes.

El desarrollo del combate mostró a Ball como dominador durante los primeros once asaltos. Respaldado por su público y con un historial de 23 victorias, un empate y 13 nocauts, Ball impuso un ritmo alto y una presión constante. El británico logró conectar las mejores combinaciones en la primera mitad del enfrentamiento, con ráfagas de golpes y desplazamientos rápidos que le permitieron puntuar en los intercambios.

Figueroa se quedó con el triunfo en el último asalto (Reuters)

Pero algo estaba por suceder. “Demostrá cuánto querés esto”, ordenó Manny Robles, entrenador de Figueroa, en el descanso previo al último round. La respuesta del estadounidense llegó de inmediato. Figueroa, que había absorbido el castigo y resistió los embates del campeón durante toda la pelea, conectó un gancho de izquierda que envió a Ball a la lona apenas comenzado el duodécimo asalto. El británico logró ponerse de pie, pero el estadounidense se abalanzó con una ráfaga de golpes que obligó al árbitro Steve Gray a detener la pelea.

Fue en ese momento cuando los presentes en el estadio se mostraron asombrados con lo que acababa de suceder. El resultado dejó a Figueroa con un récord de 27 victorias, 2 derrotas, 1 empate y 20 nocauts, mientras que Ball sufrió la primera derrota de su carrera y quedó con marca de 23-1-1 y 13 nocauts.

El combate se caracterizó por la intensidad de los intercambios y la alternancia en el dominio. Figueroa, ex campeón mundial supergallo, apostó a su mayor alcance y experiencia para contrarrestar la presión de Ball. Durante los asaltos intermedios, el estadounidense optó por reducir el espacio y trabajar en corto, lo que complicó la ofensiva del británico. Ball reaccionó en el séptimo round, cuando logró conectar sus mejores combinaciones del tramo, aunque el desgaste físico se hizo evidente en los rounds finales.

Figueroa sufrió durante la mayor parte del combate (Reuters)

A eso se le sumó que la figura de Figueroa comenzó a hacerse cada vez más notoria en el ring.En el octavo y noveno capítulo, el estadounidense volvió a presionar, castigando el cuerpo y empujando a Ball hacia las cuerdas. Aunque el británico intentó recuperar la iniciativa en el décimo asalto, ninguno de sus impactos logró frenar el avance del retador.

La definición se produjo cuando todo apuntaba a una resolución ajustada por las tarjetas. El golpe de Figueroa cambió la noche de manera abrupta y selló una de las escenas más impactantes de la temporada, según coincidieron los medios británicos. El triunfo otorgó al texano su segundo reinado en las 126 libras y lo posiciona como figura en una división tradicionalmente activa.

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