Javier Frana y los problemas para armar el equipo de Copa Davis: “No me dijeron que no a mí, se lo dijeron a la Selección Argentina”

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Javier Frana se mostró reflexivo sobre el presente del equipo argentino de Copa Davis

Javier Frana es una persona reflexiva, de hablar pausado y medido, que está lejos de querer generar conflictos. Sin embargo, en la casi media hora de charla que compartió con Infobae les dio sonido a sus pensamientos y los puso en palabras. Las nuevas generaciones y el poco compromiso con las Selecciones nacionales, la falta de visión de ITF, el sentido de equipo, sus palabras a Fede Gómez y el posible ingreso de un Top 100 al equipo a último momento.

– Javier, un arranque de año complicado, jugando tan lejos, con muchas horas de viaje. ¿El regreso complicó la convocatoria de los jugadores?

– Desde el minuto uno, cuando el sorteo determinó que tocaba Corea del Sur, de visitante, sabía que existía la posibilidad de ciertas complejidades para los jugadores, porque choca con sus giras, por el cambio de las condiciones en donde se jugará la serie y el regreso al polvo de ladrillo. Esto es un problema muy grande, porque no te adaptás en cuestión de horas ni en lo tenístico ni en lo físico. A la vez, es pasar del frío intenso a la posibilidad de un verano extremo y jugar en ese tipo de condiciones, con un rendimiento lógico, es hasta muy difícil. A eso, agregale que, el regreso son 38 horas de vuelo…

– Con el agregado de que no juegan en polvo de ladrillo desde agosto…

– Sí, también esa situación, pero hasta te diría que, quieras o no, si hubiese jugado en noviembre polvo de ladrillo, el cambio de clima, de pasar de jugar en un lugar cerrado, con 2 o 3 grados bajo cero en el exterior, al polvo de ladrillo, al aire libre, con 35 o 36 grados, más la humedad, es muy complicado. Tenés otra mecánica de carrera, con patinadas, cosas a las que el cuerpo no tuvo el tiempo de prepararse. Y tampoco te da la seguridad de que vas a llegar bien al torneo siguiente.

– Supongo que la superposición de torneos pesó, también.

– Sí, sí, se perdían dos torneos y quedaban con una preparación bastante pobre para Río.

– Fueron 9 los tenistas que dijeron que no irían a tu convocatoria, 7 Top 100 y el mejor doblista argentino ¿Dolieron los “No”?

– (Hace una pausa, mira profundo hacia la mesa) Mirá, te voy a repetir lo mismo que les dije a ellos y lo puedo decir públicamente. El equipo no es mío, por lo tanto, ninguno se comprometió conmigo y me dijo: “Sí, comprá la franquicia que te jugamos”. Y, ahora, me dejan con esta situación de ausencias. Tampoco lo tomo como algo personal, la decisión que ellos tomaron no es en contra mía. No me están diciendo que no a mí, le están diciendo no a participar de un equipo que no me pertenece, que es la Selección Argentina de tenis. Por lo tanto, eso no me hace poner en una situación de sentirme herido o molesto por la decisión. Segundo, tiene que ver con el respetar las decisiones, porque yo les pido que respeten las decisiones que tengo que tomar, sobre todo cuando no son convocados. Yo no analizo el de cada uno, ni tampoco tengo que pedirles ni convencerlos, porque hay quienes dicen: “El capitán, tiene que salir a convencerlo o no fue lo suficientemente bueno para convencerlos”. No va a pasar conmigo, porque yo nunca voy a intentar convencer a nadie, ni nunca le voy a pedir por favor a alguien para que juegue o que me haga el favor de jugar, porque no es mi equipo. Yo lo lidero y tengo responsabilidades, porque en la fecha siguiente debo tener la libertad de poder elegir al mejor equipo, como lo hice en ésta, que llevo al mejor equipo que tengo disponible. Entonces, bajo ese principio, acepté los “No”.

El capitán del equipo argentino sabe que Corea del Sur será un rival difícil (Foto REUTERS/Guglielmo Mangiapane)

– ¿Es más complicado esto o cuando todos te dicen que sí?

– Entre tantos sí, tenés que bancarte el lío, porque debo elegir sólo a cinco. pero en este tipo de situaciones no me genera nada, en lo personal. No me siento ni ofendido ni lastimado, ni siento un desagradecimiento hacia mí, para nada, porque yo tengo la función de elegir al mejor equipo en cada serie, para eso no tengo que tener ninguna deuda de favores con nadie y acepto lo que decidan y lo respeto. No tengo que analizarla ni ver cuánto lo comparto.

– ¿Estás hablando de compromiso?

– (Toma otra pausa, elige la forma de decirlo) A mi edad, hago el ejercicio de entender cómo las nuevas generaciones van entendiendo y sintiendo, que no es la misma que la mía, ni mejor ni peor, sino diferente. Entonces, yo no puedo quedarme con lo que yo hubiese elegido o pensado, bajo los parámetros de mi época, porque eso es como que te cambien el sentido a la avenida Libertador. Yo digo, siempre fue para allá y ahora me dicen, “no, flaco, ahora es para el otro lado”. Y se ve que, ahora, la movida es más para el otro lado. Los 35 mil autos no van en contramano, soy yo el que me tengo que acomodar y entender que el circuito cambió, que el calendario cambió y que muchas cuestiones cambiaron.

– ¿Y eso genera menor compromiso tal vez con la Selección?

– A ver, es que el compromiso de cada uno es el que uno tiene como auto impuesto o elaborado o generado. Es decir, mi compromiso con la Copa Davis era absoluto, pero no es que alguien me lo exigió, o sea, yo lo entendí así, porque se vivía así. Cuando yo era chiquito, la gente se enorgullecía de haber empezado y terminado su vida laboral en el mismo trabajo, hoy, eso cambió, eso no se celebra. Las cosas se van moviendo y no hay que aferrarse. Y eso no significa que yo no tenga mis pensamientos, mis creencias, mis empoderamientos, pero también tengo la función de poder velar por el bien común de todos ellos.

– Y si te pregunto por esos pensamientos, tus pensamientos, ¿cuáles serían esos?

– (Mira fijo a los ojos y sale directo) Yo crecí, y no fui yo solo, generacionalmente teníamos principios que eran mucho más duros. Si hacés memoria, nosotros jugamos contra India, sobre césped, en una fecha muy incómoda y nos vacunamos contra el tifus, cólera, fiebre amarilla y hepatitis para poder jugar y no faltó nadie (NdR: el equipo de marzo de 1987 incluía a Martín Jaite, Horacio de la Peña y Christian Miniussi), fuimos todos. Pero eso no significa que… tal vez, alguien podría decir que antes era más fácil ser patriota que ahora, porque hoy es todo menos permanente, menos rígido y hay que aceptarlo. No está ni bien ni mal. Es más, en mi función, yo no puedo ser capitán pensando en haber sido jugador, porque estaría chocándome y confrontando conmigo y con los jugadores. Y fue el momento y fue la circunstancia. Todo cambió, antes te anotabas en torneos con papelitos y fax, ahora es diferente, todo cambió, lo que hace 15 o 20 años funcionaba, hoy ya no funciona más. Entonces, hay que actualizar, apretar F5. Ese mismo ejercicio es el que tenés que hacer constantemente para no perder tu esencia, tal vez, lo que perdés es esa rigidez, llamémosle, extrema.

Frana prepara el equipo para el choque con los coreanos

– Javier, si estos chicos van y ganan, ¿te genera algún compromiso para con ellos?

– Mirá, cuando vos tenés muy en claro cuáles son tus obligaciones, hay cuestiones subjetivas que no cuentan. Por lo tanto, si mi función es la de armar siempre el mejor equipo que esté disponible, yo no puedo entrar en una cuestión personalizada y decir: “¿vos me dijiste que no y ahora querés ir?” O, “este me salvó las papas”. Acá no se trata de salvar las papas de nadie, porque se trata de salir a representar a la Argentina.

– La idea es no quedar en conflicto, por algún favor o revancha.

– Para mí no es punto de análisis o de conflicto. Pero, a la vez, yo no le pido a ninguno que me haga el favor de jugar, porque siento que no se puede salir a convencer a un jugador de que vaya a representar a su país. Es algo que el jugador lo tiene que sentir, que lo va a pelear con su almohada y con su espejo. Entonces, los que van, lo hacen fascinados, que es lo que siempre pasó. Por eso, yo tampoco puedo generar ni pedir favores.

– En síntesis, los que van a Corea saben que puede ser su única convocatoria.

– Lo que traté siempre de manifestarles a estos jugadores que tienen el privilegio de representar a la Argentina, con una incondicionalidad total en este sentido de equipo, es que en caso de clasificar a las Finales ellos tendrían un reconocimiento, que si mañana el equipo gana, van a tener una recompensa.

– En referencia a lo económico, lo decís.

– Tiene que ver con el hecho de decir que si se llegó a alguna parte, hubo gente que empujó el camión al principio, que estuvo en el barro, y que no fue sólo que vivieron el sueño que tenían ganas. No, también fueron parte. Ahí, el sentido de equipo empieza a tener sustento en la realidad y les da pertenencia a todos los jugadores.

– En un momento te referiste a alguna inacción de ITF. ¿Pensás que debería trabajar el calendario con la ATP o en establecer una regla para cuando un equipo visitante deba atravesar tantos husos horarios o más de 15 horas de vuelo?

– Yo creo que si hay cosas para ajustar, es por el interés propio de ITF. Si lo que buscan es que cada país pueda contar con sus mejores figuras, tendrán que ver de qué manera lo resuelven con la ATP, porque no es algo exclusivo para la Argentina o algo con lo que salgan a decir “ahora se quejan porque salen perjudicados”. Mirá Estados Unidos… (hace gestos resaltando la situación)

– Sí, lleva sólo cuatro jugadores y ninguno de los Top

-¡Exacto! Olvídate de mí, de Argentina. Si la ITF lo que quiere es que Sinner juegue, que Alcaraz juegue, que Estados Unidos pueda hacer su equipo con Shelton, Fritz y Paul, tiene que reparar en sus intereses. No es que nos estamos quejando porque nos toca en ésta. Por un lado, no me dejás jugar con un parche que se pasa de medida y, por otro, me decís que no podés intervenir en las fechas en que se juega con estas características, para que los jugadores tengan la posibilidad de atravesar todo el mundo, ¡vamos! (enfatiza). No quiero pensar que no les importa porque somos Argentina, que estamos en el fondo y ni saben dónde queda (termina la frase, sereno y mirando fijo a los ojos).

Frana confirmó que el equipo será el que anunció en los últimos días

– ¿Existe la posibilidad de que incluyas algún Top100 que decida ir a Corea a último momento?

No habrá sorpresas, de ninguna manera. Los cinco que nombré son los que van, salvo que alguno se lesione y haya otro que cambió de idea. Pensá que los que están designados ya no tienen posibilidad de anotarse e ir a competir a otro lado.

– Uno de tus convocados, Federico Gómez, hace 12 meses posteaba el momento muy duro que atravesaba emocionalmente y, ahora, lejos en el ranking, le llega esta posibilidad. ¿Lo vas a trabajar de alguna manera?

– (Javier vuelve a buscar las formas, lo hace antes de cada respuesta, no es impulsivo) Yo he hablado mucho con él, durante mi primer año como capitán. Si bien él todavía estaba lejos en el ranking, con relación al resto, lo fui a ver en Roland Garros, en el US Open y hablamos bastante. Creo que hay situaciones que son súper personales, simplemente lo que ves y hablás. Así, como a veces la vida no le da a uno lo que pretende o espera, también llegan estos momentos en los que uno no estaba en el radar o dentro de las situaciones posibles y hay que darse cuenta de que la vida también te sorprende favorablemente. A veces, uno piensa que no es justo que le pase tal o cual cosa. Bueno, tampoco es justo que, ahora, viva esta situación. La vida es esto, momentos difíciles y momentos en los que recibís lo que sentís que merecés. Me encantaría que lo valore, porque más allá de cómo llega y termine, sigue siendo un premio.

Javier relaja su rostro, cambia su gesto reflexivo y reaparece la sonrisa. “Estás más flaco”. “¿Te parece?”, responde. Su mirada, a través de los años lo ha llevado a pisar distintos umbrales cercanos al éxito, pero que nunca lo sacaron de un único perfil, bajo, reflexivo y de respeto. Como capitán, afrontará una situación sin jugadores Top 100 en el equipo, frente a un rival para no descuidarse, que equiparó la serie desde el uso extremo de la localía. Un triunfo le abriría, a la Argentina, la puerta a disputar, nuevamente, las Finales de Copa Davis en noviembre.

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