Tomás Martín Etcheverry, tal cual como figura en su documento de identidad y en el sitio de la ATP, cumple su tercer año dentro del Top 100 mundial, en medio de su búsqueda para recuperar el ranking perdido, unos 30 lugares de aquel que supo ocupar antes de los cambios de hace dos temporadas.
El regreso de Waly Grinóvero como su entrenador lo acercó unos pasos a la línea de base y le devolvió agresividad a sus golpes, pero, también, además de un orden técnico y táctico, el del calendario, ése que le hizo ausentarse de la primera serie de Copa Davis del año ante Corea del Sur.
– Comienzo de una nueva temporada y con Grinóvero, nuevamente, como entrenador. ¿Lo tomás como una continuidad, la segunda parte de una serie ya iniciada o es un nuevo comienzo?
– Diría que es un nuevo comienzo. El me conoce, yo también lo conozco a él y lo sumamos a Kevin (Konfederak) al equipo. Tuvimos un gran aprendizaje durante ese año y medio que estuvimos juntos, entendimos las cosas que hicimos mal, para no repetirlas. Esa es la realidad. Venimos bien, la verdad es que el tenis mejoró muchísimo y ya me siento otro jugador adentro de la cancha, que era un poco el objetivo que teníamos. Así que yo diría que ésa es la verdad, un nuevo comienzo.
– Se te vio jugando como hace un par de temporadas, más acerca de la base, siendo más contundente y mandando en el juego. ¿Se volvió a pensar en ese estilo de juego?
– Sí, sí, cien por ciento. Ese es mi juego, tengo que construir de ahí para adelante. Mido un metro noventa y cinco, tengo en claro que debo desarrollar todo ese tipo de armas y explotar ese juego, obviamente, con variantes. Creo que hay que transformar mi juego en un juego completo, un juego bastante versátil, en donde pueda salir de situaciones de defensa y pueda ejecutar el ataque correctamente.
– Algunos dicen que te falta maldad dentro de la cancha.
– (Se ríe) ¿Vos sabés que sí? Sí, estamos trabajando un poco el hacer daño. Lo estamos trabajando un poco más, sacar ese ese lado malo adentro de la cancha.
– Se perdió ante Corea en Copa Davis, hubo diez ausencias y para el tenis argentino es una piedra que cayó en el agua y está haciendo olas.
– Estoy leyendo, obviamente, muchas cosas, muchas opiniones. La verdad es que hoy ya está, la serie terminó y hay que comenzar pensando para adelante.
– La idea de algunos es que alguien debió haberse sacrificado
– Y, es difícil. Cada uno tuvo su razón por la cual no fue.
– ¿Pensás que hay que reunirse para coordinar esfuerzos y que alguno, por lo menos, vaya en este tipo de situaciones?
– (No se lo nota muy cómodo hablando del tema) Mirá, es así, puede ir el equipo completo y podés perder… o podés ganar. No se sabe lo que va a pasar, con el diario del lunes es fácil opinar. Yo no puedo hablar por los demás, porque no sé en qué situación está cada uno. Obviamente, yo puedo hablar por mí. Lo mío, la situación que tenía y atravesaba, la charlé con Javi (Frana) y él la entendió. La verdad, lo entiendo. Y eso de que no hayamos podido ir, obviamente, es una cagada que, como dijiste es una piedra en el camino. Ahora, vamos a tener que ganar en septiembre, pase lo que pase.
– Por tantas ausencias, Thiago Tirante debutó en Copa Davis y, de esa manera, los dos jugadores de La Plata ya jugaron en la Selección. Ustedes se conocen de chicos, entrenan juntos y han compartido mucho. ¿Qué sensaciones te genera?
– ¡Muy lindas! Sobre todo, me puso muy contento por él. Verlo sacar el partido adelante, de la forma en que lo hizo fue muy importante. Mirá que no es fácil ponerse la camiseta y de la Selección y representar a tu país de la forma en que él lo hizo. Y para La Plata, que creo que somos los dos mejores tenistas que ha tenido, y para el tenis de la ciudad, sobre todo para los chicos que están ahí, para las escuelitas, para todos, es muy importante, en especial, para que siga creciendo. La Plata tiene su propio circuito de menores, de preinfantiles, de infantiles y eso es muy importante para seguir dándole bola. También para que la gente empiece a jugar al tenis. La verdad es que Thiago es un amigo y me pone muy feliz por él, por la familia que tiene y el esfuerzo que hizo durante todos estos años, que han sido algo lindo vivirlo con él.
– Recién comentabas que es muy pesado ponerse la camiseta argentina. ¿Es tan así? ¿Te pesa a vos cuando jugás Copa Davis?
– En mi caso, no. Creo que lo he mejorado tanto que hasta llegó un punto en donde ya lo hago natural y me encanta. Para mí es la competencia más linda, pero sí, conocemos que hay jugadores a los que les ha costado mucho y otros que no han podido jugar. También están a los que les sale mejor que a otros. Es una competencia que requiere mucho a nivel mental y hay que estar bien preparado porque no es para cualquiera.

– El año pasado reestructuraste tu equipo, ¿se pusieron una meta para esta temporada?
– ¡Sí! A ver, no pusimos más en foco en el juego. Más que nada en volver a encontrar ese juego de hace un par de temporadas y de ahí para adelante, porque sabemos que eso nos da resultado.
– ¿Dijeron, “tenemos que ir por acá, sin mirar el calendario” o están tratando de no jugar tanto y tener en cuenta los momentos de descanso?
– Yo soy un chico al que le gusta jugar, jugar y jugar, y a veces no entiendo mucho la importancia que tiene el parar, el descanso, el estar acá, en familia, recuperar energía, salir de vuelta. Waly (Grinóvero) a eso lo hace muy bien, lo tiene muy claro, y arma muy bien el calendario.
– ¿Sos un jugador con mucho desgaste físico en cada partido? ¿Bajás mucho de peso? Porque hay tenistas que sufren mucho el desgaste de un match.
– Le doy mucha importancia, obviamente, a estar bien preparado en ese aspecto, también, y ahí entra la parte también del nutricionista. Él hace muy bien la parte que le toca y me da las indicaciones con respecto a la hidratación, el tema de las comidas, raciones y en qué momentos cada cosa, justamente para que esas cosas no me pasen. Es cierto que si jugás cuatro, cinco semanas seguidas, con un montón de partidos, el desgaste es natural y uno empieza a sentirse, por ahí, con falta de fuerza o que tiene que meter semana de estímulo de carga. Por eso, los buenos tenistas y, sobre todo, los que están bien arriba te juegan dos o tres semanas y paran. Se vuelven a poner a tono y vuelven a salir. Eso, creo que es muy importante. Pero, obviamente, todo esto depende de cada jugador y de cómo venís. No es lo mismo jugar dos o tres partidos por semana, que perder varias primeras rondas y quedarte entrenando, entonces, es muy personal. Pero, sí, el desgate se puede ir notando.
– ¿El objetivo para este año es volver a ser top 30, pasar esa barrera y tratar de meterse entre los 20?
– Y sí, yo quiero pasar esa barrera, no quiero quedarme en el 30. Pero, para superar esa barrera, hay que volver ahí, en una primera instancia, y después ir para arriba. Pero, sobre todo, mejorar el tenis. El tenis es lo que hay que mejorar, es la única forma para que eso llegue y para ganar torneos.
– Por poner una fecha, antes de tu regreso con Grinóvero, el año pasado jugabas un challenger en Cap Cana (República Dominicana), antes de ir a Miami y lo sufrías. ¿Sentís que este año vas a llegar más armado?
– (Lo recuerda y sonría) Sí, me acuerdo que en ese torneo me tocó (Jakub) Mensik como rival y a la semana siguiente ganó el Masters 1000 de Miami. ¡Una cosa de locos! Y en Indian Wells también me había tocado el checo, dos semanas seguidas jugué con él. Pero bueno, ojalá pueda llegar diferente. La verdad, el año pasado padecí toda esa época.
– Tenés dos giras de polvo de ladrillo y un sándwich de cemento en marzo, ¿en dónde pensás que podés desarrollar tu mejor tenis y en dónde obtener la mayor cantidad de puntos?
– Siempre fue el polvo (lo dice con mucha seguridad). Me voy a inclinar por el polvo, obviamente. Es cierto que la evolución mía en cemento está clara y me siento muy bien, pero me falta, por ahí, meter un bombazo todavía. O sea, conseguir unos 400 puntos, esa cantidad de puntos no la he sacado todavía en un torneo de canchas duras, aunque sí en varios sumados. Para eso, me falta terminar de confirmar el nivel y la confianza sobre esa superficie. Pero ya va a llegar, de eso no tengo duda, pero bueno, creo que hay que tener foco en la gira de polvo que es natural.
Su entrenador acompaña las expectativas del tenista platense, aunque para él, su futuro está en los torneos de cancha dura.



